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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Surfeando entre tiburones blancos

El surf es una práctica naturalmente intrépida pero cuando se le agrega el ingrediente tiburón blanco alcanza una frontera surreal. 
Hay ocasiones en que nuevos ingredientes aparecen alrededor del surfer, por ejemplo, los tiburones blancos, el más temible depredador marino dentro de la cultura pop gracias a las películas ochenteras de Jaws. Lo cierto es que esta especie posee un mecanismo de ataque prácticamente perfecto además de que se distingue por una cierta agresividad. Curiosamente dos de los principales santuarios del surf en el mundo, son de los principales hábitats del temido tiburón blanco: Australia y Sudáfrica.


El surf es una disciplina que coquetea con las fuerzas de la naturaleza, y que aquellos que lo practican lo conciben como una especie de catalizador místico en la relación del ser humano con elementos como el aire y el agua. Cuando te subes a la tabla y te deslizas sobre un gigantesco tubo de agua, el verdadero pasaje no es en sí la ola si no un trance casi espiritual, bioquímico, que te permite liberarte de cualquier atadura y enfrentar, a través del peligro, tus propios límites.

Sin embargo hay ocasiones en que nuevos ingredientes aparecen alrededor del surfer, por ejemplo, los tiburones blancos, el más temible depredador marino dentro de la cultura pop gracias a las películas ochenteras de Jaws. Lo cierto es que esta especie posee un mecanismo de ataque prácticamente perfecto además de que se distingue por una cierta agresividad. Curiosamente dos de los principales santuarios del surf en el mundo, son de los principales hábitats del temido tiburón blanco: Australia y Sudáfrica.

Mientras Fergal Smith montaba una ola de 8 metros de altura a dos millas de la playa, en Perth, al oeste de Australia, jamás se imaginó que a pocos metros de él se encontraba merodeando un tiburón de más de 350 kilos. Afortunadamente se mantuvo en la ola hasta el final tras lo cual regresó a tierra. Fergal no supo de la existencia de su acompañante hasta que vio esta fotografía “Vi una forma grande, gris, en medio de la ola pero supuse que era el relejo de una roca. Definitivamente estaba muy equivocado.”


Los depredadores marinos son sólo uno de los muchos peligros que se puede enfrentar al surfear, y aunque son varios los encuentros entre surfers y tiburones con saldo blanco, lo cierto es que si representa una amenaza real. Quizá el caso más famoso es el de Bethany Hamilton, quien con apenas 13 años de edad fue embestida por un tiburón Tigre de cuatro metros y perdió un brazo. Pero contrario a la reacción natural de una persona promedio, Bethany, encarnando el aguerrido espíritu del montador de olas, decidió dedicarse de lleno al arte de la tabla hasta convertirse en una renombrada profesional.

9 comentarios:

  1. wauuu qee miiedo! :O

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  2. uau que genial pero peligroso como sera que te ataque uno consigan mas fotos

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  3. pobre niñaa!! :( pero bueno asi es la vida!!!!!! yo nunca me voy a montar en una ola, me dan miedo los tiburones!!1 ya quien no??

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  4. que miedo no me puedo imaginar estar en esa ola a tantos metros de distancia con un tiburon blanco al lado mio esperando el momento perfecto para atacar que miedo

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  5. Bueno, pero que tonta eres, Lesly. No todas las olas contienen tiburones. La verdad es que también me da miedo, pero bueno, si es una ola de 8 metros, sería lo más normal.

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  6. Jimena
    Bueno, pues si lo de esa niña te parece triste, mira a saber tu que tenemos una hija, María, de a penas 10 años, tiene cáncer cerebral y una pequeña leucemia. Si no se lo creen mírenlo en centroschilenos/biología/rachel niña con cáncer cerebral. Mírenlo con atención. Rachel también oraré por ella, pero María...miren los comentarios

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  7. Muchocorazón
    Mi sobrina se llama Candela. Cuando le descubrieron cáncer cerebral con apenas 8 años y medio, mi hermana Carlota, mamá de Candela y Ángela, nuestra hija Ángela de ahora 10 años, misma edad que María,a los 7 años en 2010 tenía un cáncer de páncreas debido a el humo que Carlota fumaba. La médica era otra hermana mía, y se puso bastante triste con la noticia de Ángela. Lo publicamos como lo de Candela, donaron 36 centavos y funcionó, pusto que era momentos de ricos y ya sabían que lo de Ángela era cierto. Un minuto rápido de operación y casi se nos va Ángela.
    Lo de Candela no funcionó, y murió. Al igual que el caso Paulett, murió en su cama. Tenía los pantalones ensangrentados. No fue por causa de lo de cáncer. No fue Carlota. La pobre pequeña, Candela. Ahora Carlota ha aceptado adoptar a una niña Cantabríca después de que su madre muriera de cáncer de páncreas y su padre de accidente de tráfico. Es recién nacida. Carlota dijo que, en memoria de Candela, la llamará Candela Sánchez Velasco.

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  8. ¡¡¡ qué guay, yo a gusto me montaba en esa ola

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  9. yo no me subiria a la ola

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